Finalmente y después de haberla visto en el cine esta tarde, me he animado a meter este post donde realmente debería estar.Atención: En este comentario se desvelan partes importantes de la trama. Por favor, no leer si no se ha visto la película.
No sé por dónde empezar la verdad. Quizá un buen comienzo sea el director: Frank Darabont. Digamos que es un tío cojonudo. Hasta el momento ha tenido la oportunidad de dirigir películas (pocas) de lo más variopintas. Sólo conozco su trabajo a partir de La milla verde. Película enternecedora y grande como pocas. Una de esas que ahondan en la profundidad del ser humano y que te hacen daño en el pecho cuando llega el final.
Lo curioso es que, ya por aquel entonces, recuerdo perfectamente cómo me calaron los personajes. Me parecía increíble que alguien hubiera logrado cincelar sentimientos en la cara del gigante Michael Clarke Duncan a quién vi en Armaggedon, y sin duda estaba en lo cierto, pues en películas venideras volvíamos a "disfrutar" de esa losa de granito que tiene por geta. Sam Rockwell encarcelado era impresionante, como en casi todos los papeles de tarado que hace. Tom Hanks no necesita comentarios, y David Morse nunca ha sabido hacer de malo. En el tintero me dejo a los clásicos secundarios que nunca deberían faltar en una buena película. Sí, suena a chorrada, pero siempre le dan poderío al asunto y muestran que no sólo hay ganchos de derecha.
The Majestic es sorprendente, como casi todas las incursiones de Jim Carrey en el drama. Probablemente no llegó a tener el saque que se esperaba, y por supuesto no llegó a la altura de la anterior, pero es una buena película que merece la pena ver. Y la abandono con prisas para tratar por fin esa última adaptación de una novela del tío Stephen.
Stephen King es un cabroncete de mucho cuidado. Hace lo que le sale de los cataplines con sus obras entre otras cosas porque, yo creo que ya le da lo mismo. En alguna parte he dicho alguna vez que Carrie y Salem's Lot, sus dos primeras obras (si mal no recuerdo), son de una calidad exquisita. De la primera se hizo una adaptación al cine más que buena, y de la segunda ha habido varios intentos pero ninguno fortuíto. Sin duda su calidad como escritor, salvo en contadas excepciones ha ido en descenso, y a pesar de todo, son inumerables las adaptaciones de sus obras que ha tenido en la gran pantalla. Es lo que ocurre cuando se escribe un libro al mes...
La niebla, como La milla verde, cayó en manos de Frank Darabont y el resultado es el siguiente.
Después de una noche de feroz tormenta, David Drayton (Thomas Jane) y su hijo se asoman, junto con su vecino, al supermercado del pueblo en el que viven. Allí son asolados por una densa niebla y alertados por un hombre (Jeffrey DeMunn) que ha sufrido un extraño ataque. El buen hombre gritaba que había algo en la niebla que se había llevado a uno de sus amigos. Incrédulos, algunos de los clientes salen del supermercado para escapar en sus coches, tras lo que se escuchan aterradores gritos.
No mucho después David observa algo extraño en el almacén: algo intenta entrar a través de la puerta de descargas. Tras alertar a unos pocos y haciendo caso omiso de las indicaciones de David abren la puerta y ese "algo" les ataca. No pueden ver al monstruoso ser, pero sus tentáculos se llevan a uno de los jóvenes que trabajaban allí.
A partir de aquí y ante un creciente pánico general comienza un choque de ideas más o menos peregrinas de unos y otros, pues todos tratan de buscar la solución más acertada a los problemas que se les plantean. Es muy curioso como los personajes se van agrupando entre los que tienen las ideas más o menos claras y buscan soluciones lógicas para lo que han visto y los que simplemente tienen miedo. Algunos se quedan por el camino, puesto que trazan su propio rumbo, otros trazan uno distinto marcado por la paciencia, hasta que ésta se ve mermada por varios factores: más de esos ataques, muertes, y esa diferencia de opiniones de la que he hablado antes.
Esta película es en varios puntos desagradable y nauseabunda. Y ya no por el asco que puedan producir los extraños seres que (no) vemos en la pantalla, quizá esto sea lo de menos, si no por el planteamiento tan primitivo de las situaciones que hacen algunas de las personas reflejadas en ella. En concreto hay una enferma mental en el pueblo, interpretada por Marcia Gay Harden, que va enloqueciendo cada vez más ante esos monstruosos ataques. La sujeta se cree tocada por algún tipo de luz divina, y anclada en el Viejo Testamento trata de convencer a los clientes del supermercado que lo que está aconteciendo es el mismísimo Apocalipsis, la respuesta de Dios a los pecados del hombre en la Tierra y a su irreverencia a la hora de ahondar en el conocimiento científico de su propio ser y de otras especies. La excitación entre los "cuerdos" va creciendo, hasta el punto de que uno de ellos se pasa al bando contrario.
Puede que el director haya tratado de buscar algún tipo de respuesta a muchos de los absurdos comportamientos del hombre bajo el amparo de la política y la religión. Y en concreto es insólito (aunque certero) ver cómo más de la mitad de las "personas" de la tienda llegan a poner sus esperanzas en la psicópata y la animan y ayudan en sus "luminosas" decisiones. La otra mitad se divide entre los incrédulos, que escapan y los (pocos) "cuerdos" que se quedan. Obviamente no puedo mentar absolutamente nada de las causas del desastre ni del final, no como he visto que hace la gentuza por ahí. Sólo que es sobrecogedor y desde cierto punto de vista inesperado.
Evidentemente la historia y el guión juegan aquí un papel crucial, pero resulta curioso ver como el director de La milla verde, hace incapié en La niebla en temas contrarios a la otra. O quizá sean los mismos vistos desde otro ángulo. La milla verde pudiera ser una alegoría a la vida teniendo en cuenta la muerte y en ésta ocurre viceversa.
Es, además de una película de terror medianamente decente, una reflexión breve e incluso puede que simple pero eficaz, acerca del comportamiento del hombre (los hombres) como masa, las cuestiones que han regido nuestras vidas, como la religión, el salvajismo inherente al humano y su afán de destrucción y autodestrucción, y un ahondamiento (por llamarlo de alguna forma) en la fragilidad de la personalidad y de las decisiones que tomamos. Todo esto la convierten en un película inesperada y muy amarga.
El único defecto, dejando a un lado ese polémico final, es ese absurdo uso del CGI para recrear a los monstruosos seres que atacan a los humanos. Sí es cierto que algunos pueden ser magníficos puesto que la niebla no permite verlos del todo, pero los que llegan a verse con claridad podrían haberse mejorado con las técnicas de antaño. Después de todo no deja de ser una película de terror con aires de la vieja escuela. Una de esas que ya no se hacen, muy dura pero excelente.
Como dato importante tengo que mentar que el propio Stephen King reescribió el final de la película, de tal manera que no es el mismo que el de la novela.
Puntuación: 7,9








